Por Francisco de Asís García Troya

El arte desde los tiempos más remotos ha sabido interiorizar con el mundo. Se ha reflejado como una materia donde interpretar los acontecimientos históricos, es por ello que al ser algo superior ha muchas cosas, no es que se tenga que tomarse como algo sublime sino como los periodos de la historia donde cubrir la mirada de el hombre. Es por ello que la artisticidad es un legado del tiempo, es como cuando una rosa nace, su belleza inmortaliza el momento. La pertenencia a un momento que ha dejado huella en la historia de la humanidad, hace que se marque el arte como un prolegómeno, un final que deposita el interés artístico en su legado. En la actualidad podemos visitando un museo ver todo el arte desde la prehistoria, eso es algo positivo. La narración histórica, de una interpretación artística es como la consecuencia, que forma parte en el arte. Lo insólito siempre esta presente, el admirar las creaciones artísticas y navegar por su mundo es algo maravilloso. La obra de arte, tiene en si una catalogación esa catalogación pasa por su estudio, que lo determina una causa justa, el poder poseer todo el contenido de la obras. El final del siglo XX marca un hito en las costumbres artísticas, la sociedad se ha vuelto mas tranquila, y deja perecer todo ese hito histórico del mundo artístico. Hoy más que nada se interpreta el arte como los movimientos del tiempo que han dejado huella en el espíritu de la humanidad. El futuro pasa por querer hacer de las creaciones una cuestión meramente utópica, el absoluto se entremezcla con lo insólito y aparece un arte que es un poquillo difícil de interpretar.

El mundo hoy, esta globalizado, y con ello la cultura también, aunque sea un poco difícil emanciparlas, pues cada país tiene su cultura propia. La persona que habla de arte forma las directrices de la historia. Los artistas hoy en día quieren reflejar en sus obras los acontecerse del tiempo, fomentar una utopía artística siempre sería positivo. Los manifiestos y los tratados siempre han ayudado al arte, le han dado un respiro.




El arte tiene mucho de sinrazón, es una filosofía profunda en la cual navegas y te sientes identificado. La melancolía de los cuadros de Da Vinci o Rafael es interesantísima, sino miren el cuadro de la primavera de Boticelli, su misticismo emprende un recorrido por el alma humana. Hay muchos libros que hablan de arte y lo hacen de forma espectacular, mi misión es dar una interpretación sobre el arte que el lector al leerlas conozca de manera clara y concisa este mundillo tan grande. Si no se lo creen miren las subastas los cuadros o esculturas alcanzan un precio espectacular, y lo mas impresionante es que haya personas que se permitan gastar 10 millones de euros en una pintura. Pero eso es lo de menos, importante es que haya mercado artístico aunque sea a menor escala y los artistas puedan trabajar tranquilamente sabiendo que pueden ganarse la vida pintando, el problema es que hay demasiados pintores. A mi me gusta mucho hablar de el arte de vanguardia, es un estilo pictórico que representa mucho, ya Freud lo dijo son imágenes inconscientes que se reproducen en nuestra mente.



Hoy la capital del mundo de el arte es Nueva York, muchos artistas españoles se trasladaron allí en el siglo XX uno de ellos fue Dalí. Allí encontraron su sitio, es una ciudad cosmopolita donde se pueden hacer muchas cosas. Y Picasso, sus cuadros trasmiten un sentido artístico importante, además de pintar bien y sobre temas muy variados sus creaciones dejan ver una utopía contemporánea que como Miro escenifican la prosperidad creacionista. Una época que llama mucho la atención es el modernismo con los felices años 20, se crean grandes edificios que marcan un hito histórico.


Por Francisco de Asís García Troya

La experiencia artística es un hecho formidable, aprender y estudiar el arte en todas sus formas lleva al que lo estudia a un grado de conformidad con el mundo que le es muy favorable. Los grandes museos poseen obras de todos los periodos artísticos. Es afable y admirable reconocer que el grado de artisticidad de la cultura en el mundo conlleva a una gran reflexión, el concebir la cultura como un todo unitario.

Depender de los contextos históricos y relegar a un segundo plano el inconformismo, no es que sea utilitario sino que el concepto de una revolución lleva a comprender más la utilidad que el arte tiene de si. Si ataviarse con la mera formula de que nada es perfecto, hace que el espectador comprenda las cosas, esta bien, al escribir sobre arte afirmo mi compromiso con un mundo que es legado de una historia repleta de unidades de verdad. Estudiar el mundo de el arte es muy bonito, ello lleva a la persona a educarse en la verdad de unas leyes que en algunos casos han dirigido el mundo, pero el arte hay que conocerlo todo para ser un buen historiador de el arte, no vale con solo conocer una parte, el no estar preparado lleva en algunos casos a cometer errores que no serían perdonables.

El historiador del arte debe saber y enseñar todas las épocas de la cultura artística, este debe poseer un sentido de la inteligencia que la persona a la que educa pueda vislumbrar con la imaginación todo el pensamiento humanista que el artista ha querido plasmar en una pintura por ejemplo. Un recorrido histórico por las obras pone en detrimento de un legado histórico el compromiso fundamental de conocer las atribuciones en algunos casos místicas de la enseñanza. Al contribuir con los conceptos y desarrollos utilitarios de la creación la enseñanza se muestra con un carácter utópico. Al educar en el arte lo formidable es poder constatar un sentido griego de la perfección.

El grado en que el arte es formado es un poder que arrasa con todo. Las tribulaciones que permanecen facilitan el grado cognitivo de la educación. Los fundamentalismos creacionistas conforman una utilidad, pero no dirigen la educación. Ser místico no quiere decir que seas poético, el que estudia el arte puede se bohemio pero también puede parecer que el educador encuentre en el alumno un grado de sensibilidad que no le convenga, es por ello que permanecer impasible ante hechos de envergadura pedagógica no es bueno ni para uno ni para otros. La conservación de la estructura artística es una de las misiones del historiador, el legado artístico, es asumido por todos los lectores de arte. Los teóricos de el arte también han tenido su lugar en este mundillo, ellos han sabido transformar el arte en pensamiento atribuyendo a los lectores su grado de interpretación artística, sin él, sin el legado artístico no se sabría con certeza lo que han querido representar en los cuadros los artistas. Poder permitirse el viajar lleva al viajero a conocer las obras fuera del territorio español, esto hace que se culturice y pueda transmitir a los demás el conocimiento artístico que ha tenido. En este siglo se han renovado los estilos artísticos, hay muchas mas obras y de mas reconocido prestigio, las guerras también ha dado paso a una desgracia, la destrucción de numerosas obras.

El interés por parte de la UNESCO de conservar y declarar patrimonio de la humanidad los monumentos artísticos es un gran paso dado por una organización en el mundo. Sin una conciencia cultural no sería posible transmitir a la sociedad la importancia que tiene el arte


Por Francisco de Asís García Troya

El prisma desde donde mirar el arte refleja un sincretismo religioso y es que el arte desde siempre ha estado relacionado con la religión. Esta ha hecho que el arte se identifique con la fe. La persona que se afana en buscar por ejemplo en la pintura una relación con la iglesia la encuentra incluso en la mitología, que a partir del renacimiento impulso una vanguardia religiosa. Ahora hay poco arte relacionado con la religión, las nuevas creaciones giran en un mundo utópico construido sobre cimientos futuristas. El pensador muestra hacia las nuevas creaciones un optimismo basado en la credibilidad. El costumbrismo pictórico se centra no tanto en el talento de los pintores, sino en su afán por encontrar un mundo mejor en sus creaciones. La labor y el talento de los creadores que con su espíritu impregnan las obras hace crecer el talento de las creaciones.


Un pintor inquieto crea cuadros inquietos, y así sucesivamente dejando entrever un cuadro de pinturas. El artista desde siempre ha querido reflejar en sus obras su talento para crear, los hay buenos y no tan buenos porque cada obra creada es en si obra por lo que pueda mostrar al espectador. La rememoranza a un estudio del arte en el que sin interés exacerbado identifique el espíritu creador, crea lo que determina la teoría del arte de cada pintor. Reflejar el mundo tal y como es sin tener un razonamiento es una forma de crear. Para innovar hay que aprender y estudiar y no todo es así, la vida no es del todo de color de rosa como la pintan. El espíritu del artista ve en su realidad, en las calles de una ciudad en los paisajes de la naturaleza una forma de inspiración. La laguna creada por la falta de reflexión de la vida lleva a establecer un parón tanto artístico como filosófico. La mente humana enfrenta su destino como los mares a las rocas del mar, y se fragua en el mundo en el que vive, su destino forma parte de la reflexión del artista a lo largo del tiempo, cuando desvanece el sentimiento utópico, crece la moral y la reflexión en la fe dando paso a un nuevo mundo que será desconocido, así el sentimiento de poder del hombre manifiesta la reflexión que le lleva a esperanzar un camino mejor. El reflejo de algo que sea propicio y esperanzador muestra no tanto un sentimiento de culpa mas que un momento de inspiración artística. El mundo puede llegar a ser muy pequeño si la ambición es mayor. Para terminar con un legado utópico lleno de costumbrismo mediático no solo la fe, sino todo lo creado es el fin último de un modo reflejado de conocimiento. A lo largo de los caminos de la fe las creaciones han mostrado de todo desde un sentimiento tiránico, un reflejo de la inmortalidad del sentimiento, o una utopía desconocida, pero la fuerza o el poder de el alma a podido establecer un criterio cierto que relega a un segundo plano el orden establecido. Así la mansión de las creaciones tiene su lugar en el mundo desbaratado por la impertinencia social, que no es otra más que la reflexión donde el utilitarismo ya no lo es. La razón que lleva al hombre a conseguir un criterio acertado mueve las vanguardias. La política expansionista de la misión histórica refleja lo que el arte ha dado de si una, enorme densidad de moral y poder social. El mundo en este nuevo siglo no es como el antecesor, los sucesos a nivel religioso y la manifestación del terrorismo hace decrecer el apelativo imperante de la diversidad del conocimiento en las creaciones artísticas. Todo un mundo para el hombre, esa es la ley surrealista. Ello encierra en si no tanto tenebrismo como el legado de la creación que todavía no lo es.



La verdad encierra en si no solo esperanza sino un interés total por lo que tiene de bien, así es el arte muestra una verdad que da todo de si, y ello lleva a el artista a reconocer su lugar en el mundo. No del todo pero si en pequeñas porciones se establece un sentimiento empírico sin identificaciones ni transformismos mediáticos, la utilidad creacionista impera sin orden ni deficiencias. Es así que al establecer lo creado se conoce el enigma de la respuesta, la materia filosófica imperante del conocimiento se muestra. La forma en la que la reflexión ética participa del legado de una mente en puro desarrollo da de si la costumbre donde el ser es perfección. Es por ello que una reflexión siempre acertada implica otra reflexión.


Por Francisco de Asís García Troya

Para interpretar el arte hay que buscar los medios para hacerlo, no basta con mirar una obra, estás las obras poseen códigos internos que pueden llevar al pensamiento a través de la mirada a descifrar su composición. Me refiero a que las obras, como la pintura tienen secretos donde el observador al interpretarlas profundiza. Las pinturas de la edad media como las del Bosco, Boticelli o Bruegel nos sumergen en un mundo simbólico que el espectador al admirarlas descodifica y por ello navegamos en su composición.



El pintor desde la prehistoria hasta nuestros tiempos se ha dedicado a pintar y crear la realidad a su imagen y semejanza y por ello al crear las pinturas entra en el enigma de la creación. Es innato creer que el hombre pueda percibir en la pintura toda su composición, los pintores renacentistas tenían una cualidad para realizar obras místicas y por ello su contenido es complicado. Las obras de vanguardia, como el expresionismo y el surrealismo son el arte que mas bien ha expresado la capacidad del pintor de navegar por el mundo de la imaginación, si ves una obra de Dalí, de Picasso de Miró o de Ernest entras en un mundo utópico que te puede causar gran impresión. El artista intenta narrar su vida en la obra, da mucho de si para crearlas sabiendo que el espectador al contemplarlas podrá captarlas y analizarlas para en definitiva llegar a una conclusión. La pasión que la historia de la pintura ha causado en la sociedad moderna es un lucro de la imaginación, sin esta, sin la imaginación sería difícil captar el contenido intrínseco que el artista nos quiere mostrar.

Hoy día vemos la evolución de las creaciones artísticas, y parece que el siglo XXI, ha dado paso a otro tipo de transformación en las obras, hay muchos pintores, pero pocos que saben mostrar todo el contenido de la síntesis artística, Rafael Gordillo es uno de esos componentes de pintores que ha sabido dar a la actualidad su interpretación. El estilo de sus pinturas muestran el final de veinte siglos de creación.

La pintura es no solo una herramienta del arte, es posible que después de visitar 100 museos te canses de ver obras, pero y poseerlas, tener un Van Gogh en tu casa es una cosa espectacular, ¿no creen?, pero la verdad es que solo hay un Van Gogh verdadero en el mundo, aunque uno se pueda contentar con tener una copia. Es así que la historia del arte es tan compleja, uno se sorprende con mirar las catedrales románicas o góticas de la edad media o el renacimiento para percibir un poco de ese tiempo ya pasado. Pero la realidad es que aunque no lo parezca el mundo del arte ha servido para algo mayor, ha llegado hasta mover masas, por ejemplo el expresionismo dio vida a la sociedad del industrialismo, el arte de la segunda mitad del siglo XX dio paso a la sociedad de consumo, con carteles publicitarios. Durante el renacimiento se extendió una sociedad basada en la cultura, gracias a los ricos mecenas del arte, personajes como Leonardo da Vinci pudieron dar rienda suelta ha sus inventos y creaciones, era una época tranquila de calma y desasosiego. El neoclacisismo o después el modernismo fueron también épocas de gran esplendor, donde aparecieron grandes palacios llenos de un gran decorativismo.

Ahora mas que para atrás, hay que mirar hacía delante y poner la mirada en los nuevos creadores para ver a que planeta histórico nos dirigiremos.

Dalí, bañado en dinero


Por Francisco de Asís García Troya

El arte como prolegómeno de una sociedad que esta en continuo cambio sugiere más que controversias un respeto absoluto. El continuo cambio de experiencias que se da en el arte viene apoyado por el énfasis artístico, por la cantidad de obras que se pueden realizar sin que por ello haya imitación. La globalización no se en que medida a afectado al mundo artístico, las grandes empresas multinacionales contratan artistas para sus campañas propagandísticas. El interés que el arte despierta en el mundo es sabido por todos. Al interpretar las costumbres y los hechos se consagra en el individuo el gusto por el arte. La prolongación de los artistas en este mundo depende como no de sus ventas. Al albergar un interés por este mundo, la sociedad artística tiene un pensamiento común, el consumo. Es difícil hacerse con un lugar en el mundo del arte, hay pocos pintores que sepan pintar lo que la sociedad pide.


Las relaciones humanísticas en los periodos de mayor diversificación cultural no coinciden en los contextos, es decir que el renacimiento dio un lugar en el mundo de las artes y fue un periodo como nunca lo ha habido. Es así que realizar un catalogo que defina todo el conjunto cultural del mundo es difícil, hacerse con la tarea de interpretar los acontecimientos provoca que las artes se subleven en contra de humanizarlas en una, es difícil, pues todas han tenido su lugar en la historia. El pensador humanista del renacimiento interpretaba el mundo como un lugar donde lo clacisista el pensamiento empírico de la realidad congeniaba con su mundo. No todas las épocas artísticas han sido así, la manera de pensar del barroco imbuía al hombre en un pensamiento racional basado en un tenebrismo utópico o en un idealismo neoplatónico que permitía al hombre formar parte de una reflexión que el dinamismo artístico interpretaba, por ejemplo vean una obra de Velázquez o de Zurbarán, o de Carabaillo, la interpretación artística de sus pinturas eran de un costumbrismo insuperable. Otro periodo de la historia que también supo fundirse en la forma de creación artística, fue el neoclásico, la forma de crear los edificios o las pinturas y esculturas sumergían al espectador en un mundo que era legado de su presente. Pero no todos los periodos de la historia artística han sido positivos, el existencialismo o el surrealismo eran la repuesta de un mundo caótico derivado de la guerra mundial.



El mundo de el arte ha derivado de un comportamiento creacionista a una sublevación en este siglo que ya no encuadra con la forma de interpretar la realidad, con esto no quiero decir que no haya artistas buenos, sino que no han sabido adaptarse a los tiempos, un futuro sin una renovación del clacisismo utópico encierra a la sociedad artística en una dislocación del pensamiento y de las ideas. El nuevo resurgir artístico depende no tanto de los intelectuales universitarios, sino de una nueva relación fraternal con el mundo, si en esto, la fe en las creaciones ya sean artísticas o literarias desvanecerían en un abismo del que será difícil salir. Con esto no es que quiero hacerme crítico de la materia, pero si de una ética que refleja el concepto unitario del arte, sin un hombre que sepa materializar en intelecto el legado artístico de todos estos siglos ya no existirían bretonianos. La nueva revolución tecnológica esta solo creada para las altas clases sociales, marginando a los demás.



Por Francisco de Asís García Troya

Para definir, un criterio acertado de los compuestos que integran la historia del arte solo hay que integrarse en su reflexión histórica, esta es la que a lo largo de los años ha ido apareciendo formando todo el conjunto de la historia del arte. El pensamiento artístico se ha fraguado en la esperanza de un pensamiento a posteriori que lleva al lector a integrarse en este mundo de una forma esperanzadora. El futuro esta preparado para dar sus frutos artísticos, la memoria y la experiencia dan al artista su materialización para crear. El fundamento último del arte es ofrecer todo su significado para que este mundo no pierda un ápice de cultura. Con todo esto me refiero a que el arte hay que conocerlo, conocer toda su evolución para poder tener una orientación positiva de todo ello. El que hoy visita un museo puede apreciar la evolución artística, para ello si no estas en una gran ciudad tendrás que viajar ha esta porque es en las grandes capitales donde hay mas museos y por lo tanto mas obras de todos los periodos artísticos. En un pueblo la mayoría del arte que se puede observar es del periodo antiguo. La memoria es el recuerdo de la mente en el que lo absoluto se pierde en lo diáfano para volver y dar una respuesta. La filosofía de el arte trata en uno de los temas de cómo el hombre ha ido transformando su mirada a lo largo de la historia según las obras que ha ido percibiendo. Esta la filosofía de el arte es muy profunda pues impone el criterio absoluto para dar la respuesta exacta de cómo el arte ha evolucionado. La tarea de simplificar todo el arte en un pensamiento único ha sido materia de estudio de muchos pensadores como Winkelman o Vitrubio.



La pasión que sucumbe todas las realidades es el camino místico que sin interés profundiza en la labor. Hoy en día los que saben de arte lo interpretan como un don absoluto en donde la coyuntura integra su actividad. El conocedor de la materia siempre sabe que su mundo nunca dejara de fallecer, o por lo menos eso se cree, que sería de un mundo sin arte, no es que sea tan importante pero la cultura depende de el. La reflexión unilateral lleva un compromiso, el establecer un don común que integre toda la labor creacionista. La historia es historia y ello no sugiere más. El común denominador de toda esta reflexión es saber que el arte aunque no cuerdo es posible.


Para definir, un concepto de arte que relacione al individuo con su parte más íntima y sentimental, se debería de narrar una leyenda sobre arte que haga que este individuo profundice en la labor del arte. Hoy día el arte esta desapareciendo, cuando el ser humano ya ha visto todas las obras de arte que hay en el mundo, surge un desparpajo mental que hace que la persona se entristezca, que es de un mundo sin cultura, no habría sentimientos que profundizaran en el alma. El nuevo renacer artístico esta por venir. En el renacimiento las obras de los artistas impactaron en el mundo cultural de la época. La belleza va unida con el tiempo. Pero la pregunta es que que ha pasado. El mundo ha explotado al máximo el concepto de arte, cuando ves una obra contemporánea, de los años 80 o 90 se descubre un desparpajo que ha inmiscuido al espectador en un error de ideas. Una vez reconocido el hecho no basta con decir que otro arte renacerá. Hoy día el ser humano se ve trastornado con las fases de reflexión histórica, un nuevo renacer dependería de los artistas. Parece que vamos abocados a un tiempo de destrucción y mala fe provocado por la falta de raciocinio intelectual. Cuando en el s. XVIII se vivió la época de la ilustración, La metamorfosis de una sociedad que confiaba en una razón libre de impactos científicos produjo un renacer histórico que fraguo en el bienestar social.

Pero tampoco hay que ser tan pesimista, un foco de razón histórica que de conceptos artísticos positivos haría que este arte del siglo XXI volviera a renacer.