Por Francisco de Asís García Troya
El arte como prolegómeno de una sociedad que esta en continuo cambio sugiere más que controversias un respeto absoluto. El continuo cambio de experiencias que se da en el arte viene apoyado por el énfasis artístico, por la cantidad de obras que se pueden realizar sin que por ello haya imitación. La globalización no se en que medida a afectado al mundo artístico, las grandes empresas multinacionales contratan artistas para sus campañas propagandísticas. El interés que el arte despierta en el mundo es sabido por todos. Al interpretar las costumbres y los hechos se consagra en el individuo el gusto por el arte. La prolongación de los artistas en este mundo depende como no de sus ventas. Al albergar un interés por este mundo, la sociedad artística tiene un pensamiento común, el consumo. Es difícil hacerse con un lugar en el mundo del arte, hay pocos pintores que sepan pintar lo que la sociedad pide.

Las relaciones humanísticas en los periodos de mayor diversificación cultural no coinciden en los contextos, es decir que el renacimiento dio un lugar en el mundo de las artes y fue un periodo como nunca lo ha habido. Es así que realizar un catalogo que defina todo el conjunto cultural del mundo es difícil, hacerse con la tarea de interpretar los acontecimientos provoca que las artes se subleven en contra de humanizarlas en una, es difícil, pues todas han tenido su lugar en la historia. El pensador humanista del renacimiento interpretaba el mundo como un lugar donde lo clacisista el pensamiento empírico de la realidad congeniaba con su mundo. No todas las épocas artísticas han sido así, la manera de pensar del barroco imbuía al hombre en un pensamiento racional basado en un tenebrismo utópico o en un idealismo neoplatónico que permitía al hombre formar parte de una reflexión que el dinamismo artístico interpretaba, por ejemplo vean una obra de Velázquez o de Zurbarán, o de Carabaillo, la interpretación artística de sus pinturas eran de un costumbrismo insuperable. Otro periodo de la historia que también supo fundirse en la forma de creación artística, fue el neoclásico, la forma de crear los edificios o las pinturas y esculturas sumergían al espectador en un mundo que era legado de su presente. Pero no todos los periodos de la historia artística han sido positivos, el existencialismo o el surrealismo eran la repuesta de un mundo caótico derivado de la guerra mundial.

El mundo de el arte ha derivado de un comportamiento creacionista a una sublevación en este siglo que ya no encuadra con la forma de interpretar la realidad, con esto no quiero decir que no haya artistas buenos, sino que no han sabido adaptarse a los tiempos, un futuro sin una renovación del clacisismo utópico encierra a la sociedad artística en una dislocación del pensamiento y de las ideas. El nuevo resurgir artístico depende no tanto de los intelectuales universitarios, sino de una nueva relación fraternal con el mundo, si en esto, la fe en las creaciones ya sean artísticas o literarias desvanecerían en un abismo del que será difícil salir. Con esto no es que quiero hacerme crítico de la materia, pero si de una ética que refleja el concepto unitario del arte, sin un hombre que sepa materializar en intelecto el legado artístico de todos estos siglos ya no existirían bretonianos. La nueva revolución tecnológica esta solo creada para las altas clases sociales, marginando a los demás.

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